Tipos de habilidades que se desarrollan en una sala de escape

Las salas de escape, más conocidas como juegos de room escape, son un entretenimiento que se ha vuelto muy popular en los últimos años. Normalmente se trata de un formato para disfrutar en grupo, al que puedes ir con tu familia o amigos y que tiene una duración de entre una y dos horas.

El juego empieza cuando entras en una habitación y cierran la puerta tras de ti: a partir de este momento, debes resolver toda una serie de acertijos para desbloquear zonas y elementos, que en última instancia te darán la llave para escapar de la sala. Suena divertido, ¿verdad?

Participa en la historia desde dentro

Muchos consideran que estos juegos son una forma de vivir en primera persona la historia de un libro, de una película o de un videojuego. Lo cierto es que te permiten participar activamente en una trama, con la amplia variedad de habilidades y capacidades que esto conlleva. Son un pasatiempo en el que tu aportación decide en gran medida el éxito o fracaso de la misión, por lo que no existe la opción de permanecer como un simple espectador. Observa, toca, prueba, falla, acierta… El tiempo corre en tu contra, y debes lograr escapar de la sala antes de que el cronómetro llegue a cero.

Habilidades que se desarrollan: las capacidades sociales

Si creías que los escape rooms eran únicamente una forma de pasar el tiempo, no podías estar más equivocado. Además de activarte, divertirte y aportarte emociones nuevas, las práctica en diferentes salas de escape te ayuda a ejercitar numerosas habilidades.

La más notable de ellas es la relacionada con las capacidades sociales del individuo: en vez de estar solo frente a una pantalla o un texto, los escape rooms te permiten interactuar con otras personas y cooperar para lograr un objetivo común. Son una excelente forma de mejorar las habilidades sociales, de perder la timidez y de demostrar de cuanto somos capaces. Los escapes aportan escenarios donde no puedes permanecer callado, quieto o indiferente. La propia situación de adrenalina y nervios fomenta el debate entre los integrantes del juego.

Mejora de la memoria y la atención

Muchos juegos de escape siguen una estructura de enigmas no lineal. Esto permite que todos los participantes investiguen en diferentes partes de la sala de manera autónoma, evitando así que se concentren en resolver un único reto, con el que solo puede interactuar una persona, mientras los demás observan desde detrás.

Este sistema hace que cada jugador toque y pruebe de activar cada una de las zonas de juego posibles, llevándole a repartir su atención entre múltiples tareas. A su vez, el método no lineal obliga al jugador a recordar las acciones de prueba-error que ya ha realizado en cada área, y a transmitir los movimientos que ya sabe que no funcionan al resto de compañeros.

Estos conceptos reciben el nombre de atención dividida (capacidad para realizar varias cosas a la vez) y de memoria ecoica (memoria a corto plazo), respectivamente.

La iniciativa: perder el miedo y explorar

Igual de importantes durante el transcurso de un escape room son las habilidades de exploración y planificación. Cada jugador ha de tener la iniciativa suficiente para aventurarse a investigar por sí mismo, desplazándose hasta un punto u otro de la habitación sin necesidad de esperar a ver cómo reaccionan los otros participantes.

Una vez se encuentra frente a un acertijo de la sala, el individuo está obligado a perder el miedo a lo desconocido. Por muy raro, complicado o imposible que le parezca el reto, debe ser capaz de probar a girarlo, moverlo, sacudirlo… O tratar de resolverlo mediante otros métodos menos físicos, como calculando los números de una caja fuerte o la secuencia de una contraseña. No importa cómo de acertadas o estúpidas le parezcan sus ideas: a veces la opción más tonta o evidente es también la correcta, y esto es algo que solo podemos saber si exploramos todas las posibilidades.

La capacidad de planificar

Por otra parte, encontramos la capacidad de planificar una secuencia de acciones. En un escape room salen a la luz las diferentes personalidades de los jugadores, hasta el punto de que ya en los primeros minutos cada uno adopta un rol o posición diferenciados. Esto lleva a que una persona asuma el puesto de la organización: normalmente es quien lleva los materiales que se dan al equipo cuando entra en la sala, destinados a ayudarles durante la partida, como por ejemplo un walkie talkie, un bolígrafo o un blog de notas.

Esta especie de “líder in game” es quien ha de mostrar una mayor habilidad de planificación, pero no debe ser el único. Todos los jugadores pueden pensar en la mejor manera de optimizar el tiempo. De nada sirve quedarse frente a un mismo acertijo durante mucho rato, a menudo atascado con intentos que ya sabemos que no funcionan. A veces un enigma no puede resolverse hasta desbloquear un elemento anterior, y es necesario tener la habilidad de razonar y encontrar un orden lógico a los procesos que está realizando todo el equipo.

La observación y la retentiva visual

Finalmente, cabe mencionar que los escape rooms suelen caracterizarse por introducir a los jugadores en habitaciones, espacios o escenarios repletos de cosas. Quienes crean las salas aprovechan cualquier pequeño rincón para camuflar una pista, pero también para esconder objetos o colocar trampillas secretas. Y es que no todos los acertijos forman parte de espacios visibles o evidentes, y a menudo deberás agudizar tu capacidad de observación.

Saber mirar alrededor es una habilidad clave, así como la de ser capaz de retener cualquier pequeña imagen, color o símbolo extraño que hayamos detectado. Estos juegos suelen estar cargados de simbología, ya se trate de un símbolo militar, de una señal alienígena o de un dibujo en clave utilizado entre científicos. Recuerda si estas representaciones de la historia aparecen en alguna pared u objeto, porque quizá están señalando la pista que nadie es capaz de encontrar.

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