La educación y las room escape: las salas de escape en las universidades

No hay duda alguna. Las salas de escape se han convertido en una de las actividades más entretenidas y desafiantes de todos los tiempos. A fin de cuentas, tienen todo lo que se necesita para una diversión asegurada, desde el misterio que envuelve al rompecabezas hasta la emoción de completar el desafío antes de que el cronómetro llegue a cero.

Sin embargo, un escape room es mucho más que un juego live-action. De hecho, sus beneficios han sido estudiados por múltiples sectores, coronándolo como la actividad de team building más solicitada por recursos humanos y, recientemente, como una estrategia educativa perfecta para adolescentes y jóvenes universitarios.

¿Lo habrías imaginado? De seguro que sí, porque ya hemos hablado de cómo esta experiencia de inmersión total desarrolla y maximiza todas tus habilidades.

Qué relación hay entre un room escape y la educación


Las salas de escape han sido objeto de numerosos estudios que buscan determinar cuáles son sus beneficios, qué tipo de habilidades desarrollan o cómo pueden usarse para enseñarles nuevos conceptos o teorías a los estudiantes.
Por ejemplo, ya hace algunos años Connected Learning diseñó y puso en marcha el método Breakout EDU en las escuelas de educación primaria y secundaria. El Breakout EDU no es más que un kit que cuenta con distintas herramientas y objetos que sirven para diseñar una sala de escape educativa en la escuela.
Según Connected Learning, el uso de las escape rooms a nivel educativo:

  • Mejora el manejo de emociones negativas, como la frustración o el desespero
  • Motiva a los alumnos a aprender más, a ser creativos, curiosos y detallistas
  • Hacen que el estudiante interprete un rol específico que le permite aprender activamente mientras se divierte
  • Favorece el desarrollo de habilidades como la resolución de problemas, trabajo en equipo, cooperación, pensamiento colectivo, etc.

Pero, ¿es esta la única investigación que se ha realizado sobre el potencial educativo de las room escape? ¡Por supuesto que no!

Publicaciones del Human Anatomy & Physiology Society (HASP)


HASP publicó en el volumen 21 de la Revista de la Sociedad de Anatomía y Fisiología Humana (agosto 2017) una investigación que explora el uso de las salas de escape como método de aprendizaje secundario para estudiantes de medicina, enfermería y otras profesiones asociadas a la salud, determinando que superar los retos de estos escenarios ficticios hace que los participantes:
  • Aprendan a tomar decisiones en situaciones de estrés
  • Pongan en práctica sus conocimientos teóricos en simulaciones
  • Trabajen con otros del equipo para el logro de un fin determinado

Estudio conjunto de las universidades Coventry y Southampton


Un estudio llevado a cabo por dos universidades inglesas concluyó que los escape rooms son un método perfecto para implementar lo que se conoce como el game-based learning (GBL), término que -en español- se traduciría como aprendizaje lúdico.
La investigación señala que la forma más disruptiva de enseñanza es la sala de escape, porque crea una simulación muy realista que le da al estudiante un ambiente interactivo, divertido, motivador, retador y libre de tecnología para aprender y desarrollar su potencial, así como para comunicarse y establecer lazos con otros.

Definitivamente, usar las room escape motiva a aprender


A pesar de que la relación entre el aprendizaje y las salas de escape ya está ampliamente documentada, la última investigación realizada por la Universidad de Granada recoge casi todos los principios educativos que se conocían sobre las salas de escapismo en una sola publicación. El estudio liderado por José Luis Gómez Urquiza y que fue publicado en la revista Nurse Education Today en enero de 2019, comprueba que 115 alumnos de enfermería -es decir, el 100 % de los participantes- se beneficiaron del uso de las salas de escape en su carrera.
A través de los distintos retos, los participantes pudieron fijar conocimientos más rápido, estudiar para sus evaluaciones y practicar lo que ya sabían, pero en situaciones con altos niveles de estrés y distractores. La sala de escape que usaron en el estudio tenía retos asociados con la profesión de la salud, como:
  • Extraer sangre
  • Preparar un electrocardiograma
  • Practicar una cesárea con éxito
  • Hacer una reanimación cardiopulmonar

Por supuesto, cada uno de los retos fue preparado con escenografía que simulaba la sala de un hospital, un consultorio o la escena de un accidente de tráfico; y maniquís especiales de los que se utilizan para la práctica de la medicina.
Gracias a sus particularidades, se determinó que las salas de escapismo son perfectas para motivar el trabajo en equipo, desarrollar la empatía por los colegas y no sucumbir ante los nervios o emociones negativas en situaciones de estrés.
El estudio culmina con una serie de conclusiones y recomendaciones para que las universidades organicen actividades y dinámicas similares en todas las materias. Así, los estudiantes podrán aprender de una forma diferente, atractiva y ¡adictiva!

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